A veces la vida golpea fuerte y parece que todos los golpes van dirigidos a ti, es entonces cuando empieza; fase de autodestrucción, lo llaman algunos. Pierdes las ganas de vivir, de luchar, hay quienes dejan de cuidarse, incluso ducharse puede resultar un sobreesfuerzo.
Otros salen de fiesta hasta dejar de recordar quiénes son y hay quienes abrazan al dolor y se despiden de la vida. Yo nunca he sido valiente, siempre elijo el camino lento, pero autodestrucción a fin de cuentas.
Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero si no acaba la tormenta, nunca habrá calma. Una decisión. Todo lo que necesitamos es una decisión que diga: 'Hasta aquí'. Y entonces todo cambia, entiendes que todo es una reacción a tus acciones, y decides actuar, cortar de raíz y cambiar el rumbo de las cosas.
Hay otros modos de sufrir que sí desembocan en felicidad, y comprendes que si tú no te cuidas nadie va a venir a cuidarte, ni mañana, ni el día 1, ni en año nuevo. Ahora. Te vistes con una sonrisa y sabes que todo será distinto, porque quizá sigas siendo el mismo, pero algo ha cambiado. Una decisión.
